Indignaos, de Stéphane Hessel

Indignaos, de Stéphane Hessel

Publicación en el día de nacimiento de Stéphane Hessel

Hoy hace 101 años, nacía Stéphane Hessel.

Propongo detenernos 2 minutos sobre su manifiesto “indignaos”, escrito cuando tenía 93 años.

A una edad que la sociedad tiende a apartar, Stéphane Hessel escribe sobre la dignidad y lanza una llamada a las personas jóvenes para buscar motivos de indignación.

Hace menos de un mes viví en Sevilla un proceso de grupo justamente sobre el tema de la vejez y su acogida en el mundo. En ese proceso, para mí la dignidad fue un concepto que aportó un punto de resolución en el conflicto generacional que trabajábamos al escuchar a la parte anciana pedir respeto por su dignidad. Esto me hizo entender que tenía que aprender lo que es la dignidad, no solo para respetar la de las demás, sino también para construir mi identidad de persona, mi propia dignidad. Y justamente Stéphane Hessel nos ofrece una lectura muy corta y clara acerca de la dignidad.

Cabe aquí tener presente que Stéphane Hessel fue la persona más joven en participar en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada en 1948 (hace solo 70 años). Eso le hace testigo no solo del texto, sino del espíritu que ha animado su redacción, cuando el mundo salia de una barbaridad nazi cuya reproducción se pretendía evitar.

Ese texto nos enseña nuestra responsabilidad como individuos para ser los garantes de la dignidad humana, y no dejar que sea un poder externo o un “dios”, quién decida. Aquí está nuestra responsabilidad y nuestro poder. Es un sentido importante de mi vida, es un aprendizaje de cada día, es un reto que elijo asumir y donde reconozco las dificultades. Asumo también que otras personas pueden señalarme mis abusos.

Recomiendo la lectura de ese texto también porque, cuando sería fácil asociar la indignación con las acciones violentas, Stéphane Hessel consigue enmarcar la violencia y darle un sentido a la vez que resalta la efectividad de las acciones no violentas. Este párrafo es, en ese sentido, para mí oro y fuente de inspiración en mi camino de facilitador :

Es preciso comprender que la violencia da la vuelta a la esperanza. Es preciso preferir la esperanza, la esperanza de la no-violencia. Es el camino que debemos aprender a seguir. A ambos lados, tanto del de los opresores como del lado de los oprimidos, es preciso llegar a una negociación para hacer desaparecer la opresión; es lo que permitirá que no haya más violencia terrorista. Es porque no hay que dejar acumular demasiado odio.”

La esperanza es lo que, en mi experiencia, aparece cuando consigo tanto en un proceso personal, interpersonal o grupal, convertir el sentimiento de culpa en responsabilidad. Cuando tomo consciencia de mi indiferencia sobre un asunto en el que está en juego la dignidad humana, aparece la vergüenza (a veces en forma de culpabilidad) y elijo tomar responsabilidad. Aquí me siento vivo, aquí me siento humano, parte de la humanidad.

Hoy, desde mi espíritu joven, y donde esté usted, Stéphane Hessel, quiero darle las gracias por haberme despertado por su escrito y por haber luchado por mis derechos y los de todas las personas.

Concluyo esa entrada copiando lo ultimo del manifiesto : “CREAR ES RESISTIR. RESISTIR ES CREAR”.

Puedes encontrar el texto en pdf gratuito pinchando aquí.

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