Facilitación y Familia

Jose Antonio
13/05/2020
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Facilitación y Familia

Hace unas semanas, hablando con unos amigos religiosos, me comentaban que en su familia, una de las prácticas que realizaban era juntarse la familia los domingos por la mañana para leer textos religiosos y comentarlos.

Entonces comencé a darle vueltas a si sería posible hacer algo parecido, pero al margen de la religión. Lo comenté en Facilitasana y en otro grupillo de compañeros del curso básico de Facilitación, y recabé tres propuestas que comparto a continuación por si os son de interés:

-El ratico de lo bueno. Esta propuesta

consiste en dedicar un momento al final del día a tratar de recordar las pequeñas cosas buenas que nos han pasado, y compartirla con nuestra pareja, nuestros hijos o con quien prefiramos. También es conveniente hablar de los momentos difíciles y de los conflictos para sanarlos pero, a priori, puede ser más acertado poner energía en hablar de lo positivo, y desde ahí, si surge en ese espacio de escucha, tratar con amor otros temas.

-El tarro de los momentos memorables. Consiste en que todos los miembros de la familia podremos escribir en un papelico algo importante que nos haya sucedido, ponerle fecha, y meterlo en el tarro. Pasado un tiempo, cuando nos apetezca, tal vez en un momento de bajoncillo, o simplemente cuando se llene el tarro, podemos destaparlo para disfrutar rememorándolos e ir anotando en una libretica los momentos que nos apetezca poder revisitar.

-Asamblea familiar. La idea es celebrar un encuentro familiar en el que poder tratar esos temas importantes que van surgiendo en el día a día, como pueden ser: la necesidad de llegar a un acuerdo, de establecer o modificar una norma, de hablar sobre un conflicto para aprender de él, de expresar nuestras emociones en un espacio seguro, etc.

Periodicidad: podría ser semanal o mensual, o celebrarla cuando tengamos temas suficientes, o cuando lo consideremos necesario, a propuesta de un miembro de la familia…

Orden del día: podemos poner un papel pegado en el frigo, o en un tablón, donde cada cual pueda ir anotando temas. Creo que el hecho de anotarlo como pendiente de tratar, ya tiene una parte positiva de hacernos tomar conciencia y poner atención a ese tema.

Preparación: una vez decidamos realizarla, podemos anotar fecha y hora de inicio, duración máxima, lugar, etc.

Celebración: se podría decir que esta parte es la que me conecta con esa experiencia de mis amigos religiosos que dio origen a esta publicación. Por ejemplo, es común utilizar algún instrumento tipo cuenco tibetano para anunciar el inicio y fin de la asamblea, y para solicitar un minuto de calma, lo cual, a mi modo de ver, introduce una componente muy saludable de conexión con el silencio y la calma. Si no se dispone de uno, se puede utilizar cualquier otra cosa cuyo sonido nos produzca un efecto parecido.

En internet existe un sin fin de información sobre asambleas. Lo que yo he pensado es compartir mi experiencia personal, por si a alguien le puede servir. De momento, en casa sólo hemos iniciado el orden del día. Voy a ir mirando dinámicas a ver si encuentro alguna que vea que nos pueda hacer la asamblea más divertida y entrañable a la vez.

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